Pronunciamiento en rechazo al secuestro y violación de niña Embera

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Pronunciamiento en rechazo al secuestro y violación de niña Embera

PRONUNCIAMIENTO

EN RECHAZO AL SECUESTRO Y VIOLACIÓN QUE SUFRIÓ LA COMPAÑERA EMBERA DE RISARALDA POR PARTE DEL EJÉRCITO NACIONAL

La Consejería de Mujer y familia del Consejo Regional Indígena de Caldas -CRIDEC- y las organizaciones de mujeres indígenas de Caldas  rechazamos todo tipo de violencias en nuestros cuerpos, comunidades y territorios ancestrales, rechazamos y repudiamos el secuestro y la violación sexual del que fue víctima una niña Embera de 12 años de edad, perteneciente a la comunidad indígena Menduará del Resguardo Gito Dokabú, del municipio de Pueblo Rico, Risaralda, el pasado 21 de junio del presente año, por parte del Ejército Nacional, adscritos al Batallón San Mateo de Pereira.

Este hecho es una grave violación a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario, que agudiza el riesgo inminente de exterminio físico y cultural en que se encuentra el pueblo Embera y que la misma Corte Constitucional de Colombia reconoció en el Auto 004 del 2008.

Lamentamos que algunos sectores políticos de la sociedad se empeñen en desmeritar el impacto y la gravedad de este hecho, y que la Fuerza Pública que según el deber constitucional debe velar por la protección de los derechos de las comunidades, sea quien una vez más cometa estos graves delitos y agresiones contra nuestro pueblo. Es absurdo que en pleno proceso de implementación del proceso paz, la violencia por parte del Estado sea un hecho frecuente en nuestras comunidades. Es por esto que el Estado colombiano debe hacerse responsable de este vejamen y cumplir con la exigencia y clamor de justicia que exigimos las mujeres indígenas del país.

Las agresiones y las violaciones a los derechos del que hemos sido víctimas las mujeres indígenas en el marco del conflicto han sido históricas, sistemáticas y silenciadas. En esta época de emergencia sanitaria y de confinamiento las mujeres nos estamos viendo más expuestas y vulnerables a la violencia; los índices de agresión física, sexual y feminicidios se han incrementado, pero el Estado, la justicia y los medios poca relevancia le han dado.

A las mujeres indígenas nos duele este hecho, porque la afectación no solo es sobre una mujer, sino que es sobre la familia, la comunidad, el territorio y nuestros pueblos, es por ello que exigimos que haya justicia y que la impunidad no sea otro capítulo sobre este nuevo hecho de violación de derechos del que somos víctimas las mujeres.

Los pueblos indígenas seguiremos resistiéndonos a la violencia, nos seguiremos negando a desaparecer. Este hecho será un motivo más para que la organización de las mujeres crezca y frene la violencia e impida que sigan surgiendo nuevos casos que violenten nuestros cuerpos, territorios, comunidades y nuestra pervivencia como pueblos ancestrales, porque sabemos que este no ha sido el primer hecho, pero seguiremos exigiendo que este sea el último caso de violación de derechos en nuestras comunidades, en Colombia y en el mundo.

Llamamos a las demás organizaciones de mujeres de Colombia para que nos sumemos a la voz de rechazo y a la exigencia de justicia para quien atente contra nuestras vidas e integridad y para que los violentos salgan de nuestros territorios.