Hay que parar el genocidio

CONTINUA EL GENOCIDIO SILENCIOSO DEL PUEBLO EMBERA CHAMÍ DE CALDAS
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Nos permitimos compartir las reflexiones e intervención de REINICIAR realizada en el marco de la entrega del Informe: “El genocidio Silencioso del Pueblo Embera Chami”.

 La Corporación Reiniciar acompaña al pueblo indígena Embera Chami desde mediados de junio de 2001 cuando junto al CRIDEC y otras organizaciones de derechos humanos, lanzó una Alerta Temprana ante la incursión de grupos paramilitares en el Resguardo de La Montaña. La incursión propició el desplazamiento masivo de comuneros hacia el caso urbano de Riosucio. Días después, los paramilitares arribaron a Cañamomo y en la comunidad de La Rueda cometieron una masacre que cobró la vida de Luis Angel Chaurra, músico y médico tradicional así como de otros comuneros. La incursión paramilitar se extendió a San Lorenzo y a varias parcialidades. Decidimos entonces, previa autorización del CRIDEC, solicitar junto a ANDAS y a la Comisión Colombiana de Juristas, protección interamericana para los Resguardos, sus comunidades y autoridades.

La CIDH, luego de valorar nuestra solicitud, decidió otorgar medidas cautelares el 15 de marzo de 2002 para proteger la vida e integridad personal de un conjunto de líderes del CRIDEC y de los resguardos, así como mecanismos de prevención y protección para las comunidades.

La protección interamericana ha salvado vidas y resguardado derechos, pero también ha presenciado el genocidio que refiere el informe que hoy se presenta y que se sustenta en gran medida en la información que como un gran tesoro, el que consigna parte de la historia del pueblo, reposa en los archivos de Reiniciar y de la CIDH. Ese archivo funge hoy como testigo de lo acontecido y representa dolor, rabia, desesperanza, impotencia, ante cada uno de los hechos que no pudimos evitar. Refleja también la impunidad y la indolencia de un Estado que ha sido, al menos, incapaz de proteger a los pueblos originarios y de garantizar sus derechos.

El archivo compilado durante casi dos décadas representa también memoria, la de Gilberto, Gabriel, María Fabiola, Fernando y tantos otros asesinados mientras defendían su causa. Representan la memoria de un pueblo que resiste y lucha por sus derechos, por la autonomía e integridad de su territorio, por la autodeterminación y el ejercicio de autoridad tradicional. Ejercicio reconocido constitucionalmente pero que aún se empeñan en negar o restringir tanto agentes del Estado como poderosos sectores de una sociedad excluyente, racista y clasista, con el fin de facilitar el enriquecimiento de unos pocos con la venta del agua, de los árboles, del oro y de otros recursos que pertenecen a toda la comunidad.

Representa además la memoria de un pueblo que ha decidido ejercer sus derechos políticos, para llevar a sus comuneros a los cargos de representación popular que antes otros alcanzaban con sus votos. Ejercicio que bajo el pretexto del conflicto armado, ha sido perseguido, estigmatizado y castigado con la muerte. Darío Edgardo, Abel David y Arley son la evidencia de ello.

Esa memoria es el mayor acumulado de la Corporación Reiniciar a lo largo de ese acompañamiento que el pueblo y sus autoridades nos han permitido. Acompañamiento de aprendizaje mutuo, entre iguales, entre defensores de derechos humanos, para empoderarnos y cualificarnos en la lucha contra la discriminación que constituye el germen, la justificación y el encubrimiento de las graves violaciones que se consignan en el informe.

Honorables integrantes de la CEV y de la JEP, en el marco de sus mandatos, acojan este informe no solo como parte de la memoria de las atrocidades cometidas contra los pueblos indígenas de nuestro país, contra todos nosotros, sino como un aporte a la determinación de los responsables y de los beneficiarios de los crímenes. Pero ante todo, como una evidencia de que sólo el goce efectivo de los derechos humanos de los pueblos indígenas puede evitar la continuidad del genocidio.

Corporación Reiniciar Bogotá, 3 de junio de 2020